6 septiembre 2026 - 13:01
fuente: Abna24
El criterio coránico para establecer relaciones internacionales

El Corán condiciona la relación con los extranjeros al comportamiento que estos mantengan: si no muestran enemistad, la relación es lícita, pero si adoptan una actitud hostil, el vínculo y la amistad con ellos quedan prohibidos.

Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): ¿Cuál es el criterio coránico para establecer relaciones internacionales? En los últimos años se pregunta con frecuencia por qué la República Islámica de Irán mantiene rotas sus relaciones con Israel y Estados Unidos y persiste en la enemistad hacia ellos, mientras que mantiene vínculos con Rusia, China y otros países, ampliando con ellos los lazos de amistad. ¿Acaso este enfoque diferenciado hacia estos dos grupos de países extranjeros —a pesar de que ninguno de ellos es musulmán— tiene una raíz coránica?

Es natural que toda nación tenga amigos y enemigos en el ámbito internacional; lo importante es el tipo de relación que se mantiene con unos y otros y, más importante aún, el criterio y la medida de esa amistad o enemistad. Dado que la fuente de la que se derivan los principios, los fundamentos y las normas de comportamiento de la comunidad islámica y de los gobiernos islámicos se encuentra en el Sagrado Corán y en la sunna del Profeta Muhammad (la paz sea con él y su familia), resulta evidente el papel central de estas dos valiosas fuentes a la hora de examinar y responder a este tipo de cuestiones.

Entre los versículos que abordan las normas de la política exterior de los musulmanes respecto a los extranjeros y a los enemigos se encuentran los versículos octavo y noveno de la sura Al-Mumtahana (1), que exponen con toda claridad el criterio para establecer o romper relaciones con los extranjeros.

El contexto de la revelación y el mensaje central de la sura Al-Mumtahana

Los versículos de la sura Al-Mumtahana subrayan que pretender asegurar los propios intereses mediante vínculos secretos con los enemigos de la religión es un camino desviado y una vía que no conduce a ningún resultado. (2) Del contexto de estos versículos se desprende que algunos de los creyentes emigrados mantenían en secreto lazos de amistad con los politeístas de La Meca, motivados por el deseo de obtener su protección para los parientes e hijos que aún permanecían en aquella ciudad. (3)

Así, respecto a la ocasión de la revelación de los primeros versículos de la sura Al-Mumtahana, se relata que uno de los musulmanes emigrados, llamado Hatib ibn Abi Balta'a, residía en Medina, mientras que su familia había permanecido en La Meca sin parientes que pudieran protegerla. En el octavo año de la Hégira, tras la violación del pacto por parte de los politeístas de La Meca, el Profeta Muhammad (la paz sea con él y su familia) decidió marchar hacia esa ciudad.

Antes de que los musulmanes partieran hacia la conquista de La Meca, Hatib escribió una carta y se la entregó a una mujer llamada Sara para que la hiciera llegar a los habitantes de la ciudad y les advirtiera de la marcha del Profeta Muhammad (la paz sea con él y su familia), pensando así proteger a su familia. Sin embargo, el Profeta Muhammad (la paz sea con él y su familia) tuvo noticia de este acto de espionaje y encomendó a Amir al-Mu'minin ʿAlí (P), a Zubair y a Miqdad la misión de detener a aquella mujer.

Los tres la encontraron en el camino entre Medina y La Meca. Al principio, ella lo negó todo. Registraron su equipaje y no hallaron nada. Todos decidieron regresar, pero Amir al-Mu'minin ʿAlí (P) dijo: «Ni el Profeta nos ha mentido, ni nosotros mentimos». Entonces se encolerizó con la mujer, y Sara sacó la carta de entre sus trenzas. El Profeta Muhammad (la paz sea con él y su familia) mandó llamar a Hatib.

Hatib, entre disculpas y muestras de lealtad, insistió en su fe y explicó que su único propósito había sido proteger a su familia. Fue en este contexto en el que se reveló esta sura, que prohíbe con firmeza a los musulmanes la amistad con los enemigos; tanto los versículos iniciales como los finales de la sura Al-Mumtahana se refieren a la relación con los enemigos y disuaden a los musulmanes de entablar amistad con ellos. (4)

La relación con los extranjeros no hostiles

Los versículos octavo y noveno de la sura Al-Mumtahana dividen con toda claridad a los extranjeros (no musulmanes) en dos grupos y explican cómo debe comportarse la comunidad islámica con cada uno de ellos. Según estos versículos, no existe ningún impedimento para relacionarse con aquellos extranjeros que no mantengan un comportamiento hostil hacia los musulmanes. En el versículo octavo se dice:

«لا یَنْهَاکم اللَّهُ عَنِ الَّذِینَ لَمْ یُقَاتِلُوکُمْ فیِ الدِّینِ وَ لَمْ یخْرِجُوکمُ مِّن دِیَارِکُمْ أَن تَبَرُّوهُمْ وَ تُقْسِطُواْ إِلَیهِمْ إِنَّ اللَّهَ یحِبُّ الْمُقْسِطِینَ؛ (5)»

«Dios no os prohíbe —respecto a los extranjeros que no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares— que seáis benévolos con ellos y que los tratéis con equidad y justicia; ciertamente, Dios ama a los que actúan con justicia.»

La ruptura de relaciones con los extranjeros hostiles

El versículo noveno de la sura Al-Mumtahana expone las características de los enemigos con quienes se debe romper toda relación, y dice:

«إِنَّما یَنْهاکُمُ اللَّهُ عَنِ الَّذینَ قاتَلُوکُمْ فِی الدِّینِ وَ أَخْرَجُوکُمْ مِنْ دِیارِکُمْ وَ ظاهَرُوا عَلی‌ إِخْراجِکُمْ أَنْ تَوَلَّوْهُمْ وَ مَنْ یَتَوَلَّهُمْ فَأُولئِکَ هُمُ الظَّالِمُونَ؛ (6)»

«Dios solo os prohíbe la amistad con aquellos que os han combatido por causa de la religión, que os han expulsado de vuestros hogares y que se han aliado entre sí para llevar a cabo vuestra expulsión; quienes entablen lazos de amistad con ellos son, en verdad, los injustos.»

Las características de los extranjeros hostiles

El versículo noveno de la sura Al-Mumtahana comienza con la expresión «Innamā» —que denota exclusividad— y restringe la ruptura de relaciones únicamente a los enemigos que reúnan las tres características siguientes:

  1. Que combatan y se enfrenten con vosotros a causa de vuestras creencias y valores religiosos: «قاتَلُوکُمْ فِی الدِّینِ».
  2. Que os priven de vuestros derechos legítimos y naturales: «أَخْرَجُوکُمْ مِنْ دِیارِکُمْ».
  3. Que, en su enemistad hacia vosotros, busquen aliados y formen un frente unido: «ظاهَرُوا عَلی‌ إِخْراجِکُمْ».

En este versículo se plantean tres razones para romper relaciones con los enemigos hostiles:

  1. El comportamiento hostil motivado por diferencias en los valores religiosos;
  2. La privación de los musulmanes de sus derechos legítimos e indiscutibles;
  3. La formación de alianzas y la búsqueda de aliados contra los musulmanes.

En consecuencia, si los extranjeros no agreden a los musulmanes ni les muestran enemistad, este versículo no se les aplica; en otras palabras, existe una diferencia entre los extranjeros hostiles y los no hostiles. (7)

La ruptura de relaciones en tiempos de cese de hostilidades (paz)

Un examen atento de los términos empleados en el versículo:

«الَّذینَ قَاتَلُوکُمْ فیِ الدِّینِ وَ أَخْرَجُوکُم مِّن دِیَارِکُمْ وَ ظَاهَرُواْ عَلیَ إِخْرَاجِکُم؛»

«Quienes han combatido con vosotros a causa de la religión, os han expulsado de vuestros hogares y se han ayudado mutuamente para expulsaros» (8)

el uso del tiempo pasado (y no del presente ni de un participio) indica un punto importante: que vuestros enemigos, mediante las acciones hostiles manifiestas que han cometido, han hecho patente y demostrado su enemistad, aunque en el momento actual no se encuentren en estado de guerra con vosotros. Dicho de otro modo, este versículo se refiere a la ruptura de relaciones con los enemigos en tiempos de paz, pues en tiempos de guerra, la respuesta frente al enemigo no se limita a la ruptura de relaciones, sino que implica una acción militar, tal como se afirma:

«فَاقْتُلُوا الْمُشْرِکِینَ حَیْثُ وَجَدْتُمُوهُمْ وَ خُذُوهُمْ وَ احْصُرُوهُمْ وَ اقْعُدُوا لَهُمْ کُلَّ مَرْصَد؛»

«Matad a los politeístas (en estado de guerra) dondequiera que los encontréis, capturadlos, sitiadlos y apostaos en cada lugar de acecho para ellos» (9), (10).

Conclusión:

  1. El criterio de las relaciones internacionales, según el Corán, no es la incredulidad o la fe de las naciones y los Estados; más bien, el establecimiento o la ruptura de relaciones con cada uno de ellos depende del tipo de comportamiento que mantengan hacia la sociedad y el gobierno islámicos. Es decir, el establecimiento de relaciones con los enemigos está condicionado a que estos abandonen sus acciones hostiles.
  2. Los versículos 8 y 9 de la sura Al-Mumtahana señalan que el tipo de relación con los extranjeros depende del tipo de comportamiento que estos mantengan hacia la comunidad islámica: si los extranjeros no muestran un comportamiento hostil, no existe ningún impedimento para relacionarse con ellos; pero si insisten en su actitud hostil, la relación con ellos queda prohibida.
  3. Sumarse a una alianza con gobiernos cuya enemistad sea manifiesta, así como aliarse con Estados aliados de estos que en ocasiones hayan tenido antecedentes de conspiración contra el islam y los musulmanes y hayan demostrado su hostilidad, contradice las enseñanzas coránicas.

Notas:

  1. La denominación de la sura Mumtahana (que algunos leen con la ha en kasra y otros con la ha en fatha) procede de los versículos décimo a duodécimo, que ordenan que, para asegurarse de la fe de las mujeres emigradas, estas sean puestas a prueba, a fin de conocer el motivo por el que abandonaron a sus esposos y emigraron de La Meca a Medina, y decidir en consecuencia sobre su situación. (Véase: Tabarsí, Fadl ibn Hasan, Maymá al-Bayán fi Tafsir al-Corán, Teherán, Naser Josrow, 1993, t. 9, p. 410; Qurtubí, Muhammad ibn Ahmad, Al-Yámi li-Ahkam al-Corán, Beirut, Dar al-Fikr, 1987, t. 18, p. 49; Ibn Hayar, Ahmad ibn Alí, Fath al-Bari, Beirut, Dar al-Fikr, t. 8, p. 633; Jorramshahí, Bahauddín (ed.), Enciclopedia del Corán y los Estudios Coránicos, Teherán, Dustan-Nahid, 1998, t. 2, p. 1255.)
  2. Qaraatí, Mohsen, Tafsir-e Nur, 2004, t. 9, p. 575.
  3. Véase: Tabatabai, Seyed Mohammad Husein, Al-Mizán fi Tafsir al-Corán, Qom, Oficina de Publicaciones Islámicas de la Asociación de Profesores del Seminario Religioso de Qom, 1997 (quinta edición), t. 19, p. 226.
  4. Makárem Shirazi, Náser, Tafsir-e Nemuneh, Teherán, Dar al-Kutub al-Islamiyya, 1995, t. 24, p. 9; y también: Ibn Jaldún, Abderramán, Historia de Ibn Jaldún, trad. de Abdolmohamad Ayati, Teherán, Instituto de Estudios e Investigaciones Culturales, primera edición, 1984, t. 1, p. 441.
  5. Sura Al-Mumtahana, versículo 8.
  6. Sura Al-Mumtahana, versículo 9.
  7. El ayatolá Sayyid Alí Jamenei (que Dios prolongue su vida), Tafsir de la sura Al-Mumtahana, 2020, parte 2, pp. 7, 14 y 51.
  8. Sura Al-Mumtahana, versículo 9.
  9. Sura At-Tawba, versículo 5.
  10. Véase: Tabatabai, Seyed Mohammad Husein, Al-Mizán fi Tafsir al-Corán, Qom, Oficina de Publicaciones Islámicas de la Asociación de Profesores del Seminario Religioso de Qom, 1997 (quinta edición), t. 19, p. 234.

Etiquetas

Su comentario

Usted está respondiendo
Indicio de comentario
captcha